Nunca le había visto tan cabreado.
Sabía que nada le ponía más furioso que mi insumisión, pero en este caso; la
razón principal era la presencia de otro amo, con el cual tenía una rivalidad
manifiesta, en el momento de mi inoportuna contestación.
Normalmente eso acarreaba un castigo mas o menos duro, que solía proporcionarme un punto de placer, pero hoy estaba tan rabioso que solo su mirada me hacia
temblar.
Estábamos en la barra del local.
- Desnúdate
- ¿Aquí?
Su mirada me hizo obedecer sin rechistar.
Le hizo un gesto a Diana, bruja egoísta y egocéntrica que disfruto solo con el echo de que mi Amo le pidiera ayuda para castigarme.
Con una sonrisa burlona se acerco a mí para que le fuera dando mi ropa, al
tiempo que tocaba mi cuerpo según se iba quedando desnudo.
No me acariciaba, no era un gesto de deseo, era como si estuviera comprobando
la calidad de la mercancía.
Mi amo seguía charlando, como si le importara poco lo que estuviera ocurriendo.
Esperaba que su castigo no fuera dejar hacer a aquella bruja. Creo que no me
perdonaba que nunca hubiera querido estar con ella, solo lo había conseguido
cuando mi amo se lo había ofrecido, nunca por iniciativa mía, y aun así, yo nunca había mostrado ni el mas mínimo interés hacia ella.
Empezó a estrujar mis tetas, mirando a mi amo. El dirigió su mirada hacia nosotras y le pidió a Diana que me bajara a la mazmorra.
Azotando mi culo me llevo al destino, obligándome a que me sentara en el potro.
Abrió mis piernas y sin previo aviso comenzó a follarme con tres dedos.
Mi estado de excitación era nulo y mi lubricación cero; me hacia daño, pero no la
iba a dar el placer de demostrárselo.
Mi amo tardo poco en bajar con el grupo que nos acompañaba en la barra,
incluido el amo causante de su cabreo.
Tenía que hacerle ver que mi insumisión había sido casual.
Tenía que mostrarle que su sumisa estaba dispuesta a obedecerle hasta el final.
Se acercó a mí, colocándose junto a mi cabeza, para decirme al oído.
- ¿Ves toda esta gente zorra?
- Si - respondí con voz tímida.
- Hoy no recibirás placer, ni siquiera el placer de tu castigo, hoy solo lo darás. Vas a comer coños y pollas hasta que sepas de quien es cada uno; te atragantaras de tanto sexo y sabes que mas de uno te tiene ganas. Y si no eres capaz de dar un
nombre, seguirán hasta terminar en tu boca.
Haciéndome bajar del potro me puso de rodillas, vendo mis ojos y ato mis manos a la espalda con un bondage bastante simple.
Algunos empezaron a tocarme, pero aquello que otras veces podía excitarme, hoy solo me daba frío.
Imaginaba el rostro furioso de mi amo, observando la escena, y mi piel se erizaba, por una mezcla de impotencia y miedo.
Sabía que, a pesar de su enfado no permitiría que me ocurriera nada malo, al
menos según su criterio.
Como si la humillación de que recurriera a Diana no hubiera sido suficiente, ahora cabía la posibilidad de que alguno de esos tíos descargara su leche en mi boca.
Solo pensarlo me daba nauseas, además, bien sabía que ese regalo lo reservaba para él.
Sabía como castigarme y aquello era muy degradante.
A través de esa venganza conseguiría resarcirle del daño causado frente a su rival.
Lo primero que sentí junto a mi boca fue una polla, agarro suavemente mi cabeza y, sin prisas, me penetraba.
Era una polla muy gorda, no sabía si también grande, no la hacia llegar hasta el
fondo de mi garganta.
Tenía que averiguar de quien se trataba, pero quizás el primero era el mas difícil.
De pronto recordé unas palabras de Irene la vez que estuvo con Sergio, me
comentó que tenía una polla como "un vaso de tubo".
Intente apartar mi cabeza pero no me lo permitía.
Mi Amo debió intervenir haciéndole sacar la polla de mi boca.
- Sergio, dije débilmente.
- Otro, fueron las únicas palabras de mi amo.
Aquello empezaba bien.
Sentí un coño, este era fácil, de todas nosotras, la única que tenía el pubis sin
rasurar completamente era Amalia, me di cuenta enseguida, pero jugué un rato
con ella, divertida, quizás con el ánimo de joder a Diana. Creo que todos se dieron
cuenta de que sabía de quien se trataba, y mi Amo, desde luego.
Debió agarrar a Amalia y quitarla de mi lado, volviendo a repetir.
- Otro
- Amalia, dije con una cierta chulería.
Otro coño. Lo primero que me pareció fue carnoso, luego sentí unas manos
apretando mi cabeza.
Un solo lametazo y levantando mi cabeza con una sonrisa burlona dije.
- Diana
Averiguar que se trataba de ella tan pronto me lleno de satisfacción, pensé
jo-de-te, no consigues que te coma el coño ni obligada.
La siguiente polla estaba flácida y rasurada, debía ser de alguien a quien aquella situación no excitara. Creía saber quien era, sin embargo, me lo tome como un
reto y continúe mamando despacio, impregnándola de saliva, sintiendo como se
endurecía dentro de mi boca.
A pesar de tener los ojos vendados elevé mi cabeza intentando mostrar mi complacencia sobre lo que estaba ocurriendo.
Creo que lo intuyo por que su polla empezó a crecer dentro de mi boca.
Cuando su erección era total empezó a agarrar mi cabeza y a apretarla contra ella, sin embargo lo hizo con suavidad. Sí, se quien era, era Jorge, alguien que a
pesar de juntarse con el grupo no solía participar de los juegos.
Dije su nombre en alto y mi amo rápido le quito frente a mí, poniendo a otra
persona en su lugar.
Antes de darme cuenta unas manos agarraban con fuerza mi cabeza y una polla
follaba bruscamente mi boca, produciéndome arcadas.
La violencia con la que lo hacía me dio la pista para saber de quien se trataba, era Pedro, el amo de Sara y causante del cabreo de mi amo.
Rápido retire la cabeza y dije su nombre en alto.
Intuí la sonrisa de mi amo.
Alguien se acerco, pero mi amo le paro.
- No, tu primero, le escuche decir
Entonces un coño Invadió despacio mi boca, no tenía claro quien era. En ese momento no recordaba ni quien estaba presente en el juego.
Intente repasar la lista en mi cabeza, pero eso hizo bajar el ritmo de mi lengua, a consecuencia de lo cual mi amo azoto mi culo produciéndome un dolor horrible.
Cuan ligada esta la ausencia de dolor con la excitación....
Recupere el ritmo al tiempo que llegue a la conclusión de que me faltaban Sara y María.
Entonces decidí aventurarme.
- María, dije
- Otro
Lo averigüe casi por casualidad. Tenía la impresión de que olía el perfume de María de manera muy cercana, pero no sabia si era ella la que estaba bajo mi boca o simplemente estaba cerca.
Antes de retirarse me dijo:
- Espero que otro día te deje tu amo comerme, lo haces realmente bien.
Y beso mi boca.
Si las cuentas no me fallaban quedaban Sara y Ángel
Al sentir una polla rozando mis labios, dije este ultimo nombre en alto.
Una carcajada inundo la sala.
- Para joder a tu sumisa deberías buscaste una de que no sea tan lista.
Era la voz de Ángel, buen amigo de mi amo.
Evidentemente solo quedaba Sara
Escuche como mi amo decía algo, pero no acerté a escuchar que era.
Quito mi venda.
Me ordeno que me levantara.
Jorge me ayudo ya que la falta de luz me había dejado atontada.
Mi amo me beso con una extraña mezcla de frialdad y orgullo, tiro la ropa con desprecio hacia mí y me dijo:
- Vístete, Diana ha subido a pedirte un taxis, te vas a casa.
No espere ni a vestirme allí.
Completamente desnuda subí a los aseos de la parte superior del local.
Me vestí tranquilamente y salí, con la cabeza alta.
Jorge estaba casi junto a la puerta, con la escusa de pedir una copa, pero con la intención de ver como me encontraba.
Diana también estaba allí, sonriendo maliciosamente, como era ella, y me dijo:
- El taxis te espera en la puerta.
- Es una pena que hallas perdido otra oportunidad de que te coma el coño. No lo vas a lograr en la vida.
Jorge sonrió. Si, yo estaba bien.
Salí por la puerta altanera.
Solo al llegar al taxis baje mis hombros cansada por las emociones.
Camino a casa reflexione sobre lo ocurrido.
Me había merecido el castigo, pero había salido más que airosa de la situación.
Pensé que mi amo estaría aun mas cabreado, ya que su plan había fallado, pero pensé que quizás era al contrario.
Su único objetivo era quedar por encima de Pedro, y lo había conseguido.
En el fondo sabia que mi rebeldía le gustaba pero, como me confeso mas tarde, lo que se le paso por la cabeza fue,
No solo tengo a la más zorra, si no que también es la más lista.
Mi puta rebelde sumisa.... Me llamaba cariñosamente.